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En tendedero, arte para pacientes psiquiátricos

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Talleres en diversas disciplinas, buscan mejorar su calidad de vida.
La acción se desarrolla con el apoyo de la Secretaría de Cultura.

A través del Programa de Atención a Públicos Específicos que desarrolla la Secretaría de Cultura, se busca llevar actividades artísticas a toda persona en situación de vulnerabilidad, como es el caso de adultos mayores; personas en reclusión, en situación de calle u hospitalizadas, y este es el trabajo que desarrolla un grupo de profesionales encabezados por el antropólogo Jaime Cabrera Hernández, quienes desarrollan una serie de talleres y actividades artísticas para pacientes de la clínica psiquiátrica Everardo Neumann.

Jaime Cabrera comentó que dentro del grupo interdisciplinario En Tendedero, colaboran una antropóloga y maestra de violín; 3 psicólogos; y una licenciada en teatro, quienes abordan las áreas de música, teatro, danza y literatura, no con el fin de formar artistas, sino de ayudar a mejorar el estado de ánimo, y facilitar la adherencia terapéutica, brindando a los pacientes otros medios de expresión.
Dentro de las actividades, dijo, se trabajan habilidades motrices finas, además de habilidades afectivas, para que los participantes se puedan relacionar con sus propias emociones y con otras personas, además de las habilidades cognitivas, de acuerdo a la condición de cada paciente, ya que cada uno es muy diferente, de modo que es muy variado lo que se puede hacer con cada uno.
Dentro de ese universo participan personas autistas, con esquizofrenia, trastornos de bipolaridad, retraso mental, entre otras, con quienes a través del arte se está tratando de colaborar para que sigan con mayor facilidad los programas terapéuticos.
De acuerdo a lo observado hasta ahora, asegura Jaime Cabrera, practicar un arte ha contribuido en los pacientes psiquiátricos a mejorar su estado de ánimo, y hay una mejor sociabilización, “y si ya trabajaron en equipo, hubo contacto físico, o hablado sobre cómo se siente cada uno de ellos, todo eso ayuda a que haya un mayor bienestar, un mejor ambiente y una mejor calidad de vida”.
Sobre la forma de operar los talleres, comentó que todos los integrantes del grupo interdisciplinario trabajan todas las actividades, que van desde la música, el teatro, la danza, y las artes plásticas, hasta incluso la literatura para quienes tienen la posibilidad de leer y escribir.

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Entre los participantes en las actividades, dijo, hay quienes no hablan pero tienen muchísimo ritmo, y si bien ocasionalmente se separa a algunos miembros del grupo para poder ejercer actividades más intensivas en una disciplina en particular, eso no significa que los de menores habilidades queden fuera, de manera que hay un balance para que traten de trabajar todo.
En el grupo hay pacientes que saben tocar algún instrumentos; hay otros con muchísimo ritmo, con quienes se utilizan instrumentos de percusión, otros cantan “o hay algunos que tienen una habilidad impresionante para generar letras muy interesantes, y de ahí comenzamos a sacar habilidades de danza, donde tienen qué seguir cierto ritmo, desde identificar la velocidad de la música, o el estado de ánimo que les evoca determinada pieza musical”.
En otras ocasiones se puede trabajar danza con teatro, y a partir de ello se pueden ir relacionando disciplinas, como la literatura y artes plásticas, pidiéndoles por ejemplo que dibujen escenas de una obra de teatro.
El número de pacientes varía, y no siempre se puede trabajar con todos, pero en promedio trabajan 45 personas por sesión, con una población flotante de personas que ingresan y luego son dadas de alta, pero hay personas que regularmente son atendidas en la clínica, y están frecuentemente en las actividades.
A la fecha, el grupo interdisciplinario lleva casi 3 años de trabajo, y actualmente pasa por una etapa de aplicación de ejercicios más complejos, en áreas como la yoga, poesía y otras ya no tan fáciles “y estamos viendo hasta dónde podemos llegar”, concluye Jaime Cabrera.
Vale anotar que esta acción cuenta con una aportación de la Secretaría de Cultura y CONACULTA que asciende a 60 mil pesos para materiales, la cual se otorga a través de dos ministraciones, de manera que el trabajo que inició en el mes de febrero, deberá cerrar en octubre próximo, para los efectos administrativos de las instancias de cultura que lo apoyan.

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