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Los cuentos de Hoffman – Offenbach : Desde el MET de NY

Cuando:
diciembre 31, 2014 a las 11:45 am – 12:45 pm
2014-12-31T11:45:00-06:00
2014-12-31T12:45:00-06:00
Precio:
General $150, Estudiantes $75

Los cuentos de HoffmanVittorio Grigolo y Matthew Polenzani toman turnos para interpretar al torturado poeta y sus desafortunadas aventuras. Hibla Gerzmava se atreverá a poner voz a last res heroinas, ayudada por Audrey Luna, Susanna Phillips, y Elena Maximova. Thomas Hampson como los cuatro villanos, acompañado tambien por, James Levine. Yves Abel conduciendo esta completa obra de Jacques Offenbach.

Diseño de Set: Michael Yeargan
Diseño de vestuario: Catherine Zuber
Diseño de iluminación: James F. Ingalls
Coreógrafo: Dou Dou Huang

Prólogo.
En la desierta taberna de Luther coros de los espíritus de la cerveza y el vino se escuchan, mientras tanto en la ópera se presenta Don Giovanni. Entre los invitados que pronto arribarán se encuentra el poeta Hoffmann, y la cantante de ópera Stella, pero la musa de Hoffmann aparece primero. Sabiendo que tiene que elegir entre las dos, la musa busca el sabio consejo de Nicklausse, amigo de Hoffmann. Lindorf soborna a Andres, sirviente de Stella para que intercepte la nota que ella le mandara a Hoffmann, conteniendo la llave de su camerino. Lindorf su acérrimo rival planea ir a la cita el mismo. La taberna se llena de estudiantes junto con Hoffmann y Nicklausse, mientras Lindorf los observa. La muchedumbre lo incita a cantar y a beber, mientras el refiere la atención a un grotesco enano llamado Kleinzach. Lindorf interfiere e intercambian insultos sarcásticos. Nicklausse los interrumpe, rompiendo la tensión, dejando a Hoffmann con un sentimiento amargo, y decide ofrecer a los estudiantes la historia de tres amores pasados.

Primer Acto
Esperando la llegada de sus invitados, el inventor Spalanzani admira su reciente obra, la muñeca mecánica Olympia, con la que espera recobrar su fortuna perdida en la quiebra. Hoffmann es el primero en llegar, descubre a Olympia y se enamora de ella. El científico loco Coppélius llega y vende a Hoffmann un par de anteojos mágicos a través de los cuales puede ver a Olympia como humana. Spalanzani y Coppélius compartirán las ganancias, aunque este último es el creador de los ojos de la muñeca. Coppélius accede a vender su parte a Spalanzani, el cual le paga con un cheque sin fondos. Coppélius sugiere en broma que se Olympia se case con Hoffmann. Con los demás invitados, Olympia se presenta cantando un aria, cautivando a la multitud y acompañada por el harpa de Spalanzani. Cuando todos se van a cenar, Hoffmann ofrece su corazón a Olympia, y creyéndola enamorada de el la besa, ella gira y sale de la habitación. Nicklausse sugiere que Olympia no esta viva, pero el poeta se niega a escucharlo. Coppélius descubre que el cheque no tiene fondos y se esconde mientras los invitados regresan al salón, seguidos por Hoffmann y Olympia, que gira cada vez mas rápido, hasta que Hoffmann cae y rompe sus anteojos mágicos. Buscando venganza Coppélius toma a Olympia y la desarma en pedazos.

Segundo Acto
Crespel ha llegado a Múnich con Antonia su hija para terminar el amorío con Hoffmann. Sentada en el clavicordio ella canta una canción de amor. Crespel le ruega callar, ella tiene un corazón débil, y el esfuerzo pone en peligro su vida. Instruye a su sirviente, Frants a no premitir la entrada a nadie en su ausencia. Solo Frantz intenta cantar y bailar. Hoffmann llega y Nicklausse lo incita a dejar el amor y dedicarse solo al arte. Pero Hoffmann se resiste jurando amor eterno a Antonia. A pesar de que su padre le prohibio cantar, ella pregunta si el desea oírle, cantan juntos hasta que Antonia se desvanece. Crespel regresa y se alarma con la presencia del Dr. Milagro, mismo que considera auguro de mala suerte, pues trato a su esposa el dia de su muerte. Mientras Hoffmann mira escondido, el doctor investiga sobre el amor de Antonia a la música. EL medico ofrece a Antonia la medicina para curarla, pero Crespel sabe que desea matar a su hija. Hoffmann le ruega no cantar y regresar al siguiente dia. El Medico regresa y mientras ella se abraza del retrato de su madre, una prominente cantante, el la engaña diciéndole que su madre habla a través de el, diciéndole que tiene que ser mas famosa que ella. Milagro toca el violín y Antonia canta y canta tan fervientemente que colapsa. Hoffman regresa apurado solo para encontrarla muerta.

Tercer Acto
En un palacio Veneciano, la condesa Giulietta acompaña a Nicklausse cantando una barcarola. Hoffmann cambia la atmosfera cantando sobre los placeres de la carne. Schlemil, enamorado de Guilietta la cela. Pasan a la mesa de juego mientras Nicklausse aconseja a Hoffmann alejarse de ella, El niega su interés en ella, diciendo que si se enamora de la Condesa el diablo podría llevarse su alma. Deppertutto escucha esto y con un gran diamante soborna a Giulietta para robar el reflejo de Hoffmann, de la misma manera que robo la sombra de Schlemil. Seducida por el diamante ella acepta. Cuando esta a punto de irse Hoffmann, ella comienza a coquetear con el no pudiendo negarse a su amor. Schlemil regresa acusando a Hoffmann de robarle el amor de esa mujer. Cuando Deppertutto comenta sobre la palidez del Poeta, este pide un espejo y se da cuenta horrorizado que no tiene reflejo. Mientras los invitados se retiran Hoffmann exige a Schlemil la llave de la habitación de Giulietta, cuando este se niega Hoffmann lo mata en duelo, con una espada proporcionada por Dappertutto. Arrancando la llave de su oponente muerto, corre a la habitación solo para encontrarla vacia. La ve salir del palacio con otro admirador, el enano Pitichinaccio al cual abraza.

Epilogo
Hoffmann a terminado sus historias y solo quiere emborracharse para olvidar. Nicklausse revela que cada historia es una descripción de diferentes aspector de Stella, la cual llega a la taberna después de su acturación, encontrando al poeta confundido; Stella se prepara para irse con Lindorf. Hoffmann interrumpe su partida para cantar un ultimo verso de “Kleinzach” y colapsa. Solo su musa queda con el, por fin le pertenece solo a ella.

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