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Opinión : La soga al cuello, tres panistas y un funeral

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto. Georg Christoph Lichtenberg

 

 

En palabras de Santiago Ruiseñol “cuando un hombre cae y los demás no ríen, es una mala señal para él”. Octavio Pedroza Gaitán es el candidato de una coalición de partidos desde hace una semana, venció sin mucho aspaviento a un poderoso Xavier Nava Palacios, sobrado, soberbio, arrogante.

 

El tercero espectador, el senador Marco Antonio Gama Basarte se quedó a la orilla, fue desplazado por la avasallante red de complicidades que desde la dirigencia estatal se tejía en favor de Pedroza Gaitán y la desproporcionada operación con recursos públicos en favor de Nava Palacios, se habla de cuarenta millones de pesos destinados a comprar las lealtades panistas.

 

El poderoso caballero tiene los dientes chuecos y la sonrisa maquinada de un farsante, por un instante parecía que el alcalde de la capital iba a lograr lo imposible, meterse a la casa del panismo y despojar de los derechos adquiridos a la rancia estirpe que comanda el instituto político. En ese partido las estructuras son viejas y anquilosadas, la historia no se escribió ayer, es una sucesión de eventos que los hermana o los vuelve irreconciliables, pero los identifica.

 

Xavier Nava desciende de una línea genealógica de lucha social y que ofrenda cada que quiere legitimarse, la presume, su extinto abuelo y su noble abuela (aún con vida) le sirven de reliquia. Jamás menciona a su padre, burócrata de medio pelo en gobiernos priístas y siempre envuelto en escándalos de corrupción. Tampoco habla de su tío político, funesto ex gobernador y fetiche de los ambiciosos políticos potosinos.

 

Horacio Sánchez Unzueta es un oficioso habitante de la grilla local que hace de los cafés y restaurantes su hábitat, es un agradable conversador que ameniza sus charlas con trascendidos que obtiene en los corrillos del poder, algunos le atribuyen poderes místicos y el don de la prestidigitación, otros, sus amigos, saben que es un hábil manipulador de individuos elementales, noveles políticos que añoran la gloria y el respeto que el poder obsequia. Presas fáciles para un viejo coyote.

 

Pero Nava ya no creía ni en diosito, el domingo pasado cuando dejó caer el resto del dinero sobre la mesa, no existía en su mente la posibilidad de la derrota, tenía una mano segura, el as de oros y el dos de bastos. Los de enfrente, que no Octavio, sino Juan Francisco Aguilar y Xavier Azuara Zúñiga tenían un asunto pendiente con el “navita”. Devolver la gentil cortesía del repudio, no bastaba con doblegarlo, la humillación debía ser pública. El dirigente estatal panista y el poderoso diputado federal debían poner un castigo ejemplar.

 

Hasta eso, la noche de la afrenta, Octavio fue respetuoso y amigable, Nava orgulloso y ardido, amenazante y cobarde, torpe y confundido. Desde su cuenta de twitter amenazó y se desdijo, luego borró y corrigió. Desde que las redes sociales se consideran una extensión de la persona, cualquier palabra mal puesta es noticia, y aunque muchos han recurrido al viejo artificio de acusar a una intromisión alevosa de sus cuentas personales, difícilmente el viejo truco de acusar un “hackeo” lo saca a uno del atolladero.

 

Pero Nava se va ir, no hay nada que le puedan ofrecer que le compense los gastos y restituya la deshonra de la ignominiosa vejacion que sufrió. Sus aliados del PRD no se atreverían a romper una coalición nacional muy lucrativa por un aventurero acostumbrado a la traición, sin embargo hacen esfuerzos por mantener al alcalde con licencia en la coalición potosina. A ver por cuánto tiempo.

 

El martes “navita” visitó al dirigente nacional del PRI, no se sabe si para pedirle que lo proponga para gobernador y trate de forzar el acuerdo de que la selección del candidato de la coalición sea mediante una encuesta o para pedirle que le ceda la candidatura para reelegirse en la capital del estado que en teoría está pactada para que Alejandro Moreno designe al próximo candidato a presidente municipal.

 

Al no recibir una respuesta completamente satisfactoria, en vía de “mientras” Xavier Nava se apresuró a presentar la impugnación de rigor, objetando hasta el color de los crayones con que se realizaba el cruce de la boleta y el registro de los aspirantes, no importa que muchas de las anomalías estuvieran rebasadas por los tiempos y se conozca que de cajón las van enviar de regreso y con subrayado por imberbes. El caso es ganar tiempo mientras piensa qué hacer con su vida.

 

Las cosas pintan mejor para Sonia Mendoza Díaz quien renunció al proceso interno panista dos semanas antes para apoyar la opción de Xavier Nava Palacios, sabedora de los códigos panistas conocía de antemano que los números no le alcanzaban siquiera para un papel digno en la contienda y las canicas en su bolsa valían oro para el alcalde con licencia, vendió en buen precio a un comprador inexperto y hasta le dio pilón. Con todo y COVID no se rajó ni el domingo de la elección aunque ya tenía diagnóstico positivo confirmado. Es mucha la “jiña” la que le tiene al infiel Octavio por haberla abandonado a la mitad del río hace seis años.

 

Mendoza Díaz suena fuerte como posible candidata a gobernador de Morena, las decisiones políticas que se han tomado desde el CEN por su dirigente nacional Mario Delgado y la belicosidad de los y las militantes potosinos terminaron provocando una aversión natural y el rechazo mutuo. En San Luis Potosí se busca una mujer pero en el catálogo local no hay una con números que medir, sería un desperdicio de tiempo y dinero siquiera hacer una encuesta para tener certeza de la precariedad de las aspirantes.

 

Se tuvo que emitir una nueva convocatoria para abrir la puerta a participantes femeninas externas para estar en mínimas condiciones de competencia. Sonia Mendoza se estaría registrando mañana en la sede nacional de Morena junto con Mónica Liliana Rangel, secretaria de salud en el estado y Paloma Aguilar, funcionaria del sistema de administración tributaria. Quizás ahora Xavier Nava Palacios le devuelva la cortesía a Sonia Mendoza. Sería un lindo detalle.

 

Se me traspapeló entre tantas líneas Octavio Pedroza Gaitán, la inocuidad es su virtud, quizás su bigote “piporresco” y ese saludo con la mano en el corazón se pondrán de moda en unos meses, porque de no ser así, esa caída va doler.

 

@gandhiantipatro

La Paranoia, el programa de política más irreverente de San Luis
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