OPINIÓN

La soga al cuello: Entre gitanos no se leen las manos

Locomaquia, s. Guerra en que las armas son palabras y las heridas, pinchazos en la vejiga natatoria de la autoestima; especie de lucha en que al vencedor se le niega la recompensa de la victoria porque el vencido es inconsciente de su derrota.

Ambrose Bierce. Diccionario del Diablo

 

 

La razón por la que Enrique Galindo Ceballos está instalado como alcalde electo de la capital obedece a una serie de circunstancias, algunas muy desafortunadas y otras en extremo fortuitas, sin restarle mérito, hay que reconocer que el ex policía metido a político es un encantador de serpientes. Aunque en San Luis Potosí lo que abunda son alicantes azules, de esas, que muerden pero no traen veneno.

 

Al inicio del año electoral, por ahí de mediados del año 2020, cuando aún las definiciones no estaban dadas para nadie y hasta Xavier Nava Palacios era un buen prospecto para cualquier cargo, el richi Galindo se metió en la escena pública con una imagen renovada y buena producción de video. Las redes sociales, fueron el principal vehículo para reinventarse y evadir los temas incómodos de su paso por la burocracia policiaca.

 

Ni siquiera tenía partido, coqueteó con todos y con redes sociales progresistas incluso llegó a tercera base, se dieron el anillo y pusieron fecha para la boda, pero los dejó vestidos y alborotados porque las gestiones de su amigo Octavio Pedroza Gaitán, a la sazón candidato de la coalición por la gubernatura del estado le abrieron la puerta de par en par en la coalición Si Por San Luis.

 

De ser candidato del partido acción nacional en la capital, (y algunos partidos misceláneos) a lanzarse un brinco al vacío y buscar ser gobernador por un partido de reciente creación, no había ni mucho que pensar. No existía la más remota posibilidad de ganar la gubernatura y en cambio, con el apoyo de Octavio Pedroza la alcaldía se antojaba como una opción más viable. Algunos piensan que incluso Octavio pierde la elección de gobernador porque dedicó tiempo valioso de campaña para promover a Galindo y los candidatos de la zona metropolitana.

 

Octavio Pedroza debe ser el primer candidato en mucho tiempo que no visita los 58 municipios del estado, sin embargo, en su defensa está que desde que se acortaron los tiempos de campaña, se ampliaron los de precampaña y mientras Ricardo Gallardo Cardona visitaba todo el estado repartiendo regalos y prometiendo “las perlas de la virgen” en un proceso interno simulado, Octavio se encontraba envuelto en una guerra intestina con su archienemiga Sonia Mendoza Díaz y Xavier Nava Palacios quien se aferró hasta el final por la candidatura.

 

Lo de Octavio fue la crónica de una derrota anunciada, apenas ganó la elección interna en el PAN, le fue concedido el comando de la coalición, jamás se atrevió a tomar el timón de su propio barco, se limitó a intervenir en las designaciones de algunos municipios o distritos con tan mal tino que en la mayoría donde metió su cuchara se quemó la sopa. Amén de que las fuentes de financiamiento jamás llegaron y los pocos que invirtieron dejaron caer a cuentagotas mientras veían las posibilidades reales del candidato. Así son los empresarios potosinos, cuenta chiles y camanduleros.

 

Por su parte, Enrique Galindo se valió de cualquier artilugio para destacarse en una campaña que conforme avanzaba comenzó a complicarse, lo que en un principio parecía que sería una rabiosa disputa con Xavier Nava, terminó por ser un final de dos con Leonel Serrato Sánchez y el alcalde con licencia rezagado hasta la ignominia.

 

La operación política de la gallardía en la capital, por poco y les cuesta la joya de la corona a la coalición PRI – PAN. Aunque Galindo ganó por una diferencia importante, lo cierto es que en la votación por partido el verde supera al resto de los partidos, más de noventa mil votos. El PAN como segunda fuerza superando los ochenta mil y el PRI como cuarto lugar después de Morena.

 

Enrique Galindo tendrá que coexistir con Ricardo Gallardo, y puede ser que en lugar de padecerlo, lo enamore, si de verdad hizo su tarea en la maestría en política criminal, no debería batallar para hacer un perfil de su interlocutor. Si atrapó al “chapo” Guzmán dos veces, no me sorprendería que le eche el guante al corazón del ambicioso jefe del ejecutivo.

 

El gobernador Gallardo añora los reflectores de la política nacional, San Luis Potosí es un pantalón que le queda apretado y está viejo y roído. Los potosinos somos bien curiosos y no nos da pena que se note, todavía no toma protesta como gobernador constitucional, y el círculo cercano del “pollo” Gallardo ya lo ven como un posible candidato a la presidencia de la república. Quien sabe que le estarán echando al agua los del interapas.

 

El problema de Galindo está en el seno de los partidos que integran la coalición, todos esperan encontrar cabida en el ayuntamiento, sobre todos los priístas que se consideran el partido de origen del alcalde, en cierta forma es verdad, en ese Frankenstein llamado “si por San Luis” el PRI se agenció la candidatura de la capital so pena de romper el pacto. En eso del “blof”, los panistas siempre van a perder ante cualquiera por ilusos.

 

Y precisamente ahí es donde está el meollo del asunto, si Galindo se equivoca en el reparto de las querencias, puede ser que dentro de tres años se esté lamentando como Xavier Nava que no deja de darse de topes en la pared. No necesita mejor ejemplo teniendo tan cerca un breviario de soberbia y tozudez. A veces resulta que cuando uno quiere arreglar las cosas, ya no es tiempo, y cuando uno puede, los titubeos lo hacen trastabillar.

 

No hay que ser un genio para saber que lo más probable dentro de tres años es que el candidato en la capital potosina será beneficiario de una coalición Morena – verde – PT (ahora si) y muy posiblemente repetirá Leonel Serrato como candidato. Enrique Galindo Ceballos está obligado desde ahora a sentar las bases de su proyecto político y no existe margen para el error, enfrente tiene un adversario que entiende por política, lo que un bravucón de callejón, sobre reglas de urbanidad.

 

Por lo pronto ahora, Enrique Galindo Ceballos tripula una fragata que se acaba de encontrar con el hundimiento del Titanic, frente a él, hay miles de náufragos y solo puede rescatar a un diez por ciento, la decisión deberá ser más con una visión pragmática que dogmática. En tiempos de crisis no se hacen experimentos.

 

@gandhiantipatro

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