
Con ese pretexto le pidieron una identificación, además de su licencia de conducir y la tarjeta de circulación del vehículo, mientras el empresario negaba siquiera haber ingerido algún trago de una bebida embriagante. A pesar de las palabras del empresario y de la falta de pruebas, los uniformados lo obligaron a bajarse del coche e inmediatamente después se pusieron a revisar el interior del mismo, en donde encontraron un portafolio que contenía el dinero de la nómina de sus trabajadores. Tras descubrir el dinero de los empleados del empresario, los policías se dieron cuenta de que en esa intersección había cámaras de vigilancia, así que también lo obligaron a moverse de allí y terminaron estacionándose en la calle Obsidiana.
Ya estando allí, los trabajadores del estado continuaron husmeando el coche del empresario mientras se rolaban lo que encontraban entre ellos mismos, bajo la excusa de que el artículo 21 de la Constitución les daba el derecho a hacerlo. Cuando al fin terminaron de andar de fisgones, ya se habían apoderado del dinero y algunas otras pertenencias del empresario, entre ellas las credenciales que le habían solicitado al principio y que ya no le devolvieron.
El empresario ya identificó a los lobos disfrazados de ovejas como Enrique C., Filogonia V, Julio Hipólito T y Raúl R., y dijo que los denunciará ante la Fiscalía General del Estado y ante la Secretaría de la Función Pública. De igual manera presentará una queja ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.
El Ayuntamiento de San Luis Potosí ya ha respondido que iniciara una investigación en contra de los elementos señalados y que se aplicarán las sanciones necesarias. El Alcalde Xavier Nava ha invitado a la población a levantar y sostener las denuncias en contra de los malos funcionarios.





