CULTURA

Entrevista a la maestra y bailarina potosina Rocio Niño

Por Juan Carlos González Islas

Rocío Niño se ha consolidado como una de las más experimentadas tutoras de los ritmos latinos en San Luis Potosí. Su constante capacitación, le ha permitido transmitir amplios conocimientos dancísticos a sus alumnos. Su elegante estilo al bailar, procede de una amplia acumulación de técnicas dancísticas.

Desde la infancia y parte de su adolescencia, tuvo como guías a prestigiosas maestras como Lila López, Carmen Alvarado, Gloria Gordoa, así como el finado Alejandro Padilla.

Su pasión por la danza, la transmite de tal manera, que inclusive uno de sus hijos de nombre Javier, también se ha dedicado a impartir clases de diversos ritmos latinos.

Su compromiso con la disciplina dancística desde muy pequeña, le permitió conocer a detalle el arte del movimiento.

Otra virtud que le ha permitido ganarse el respeto de compañeros bailarines y alumnos, es su sencillez y trato al impartir sus clases.

DISCIPLINA Y PASIÓN POR LA DANZA

En entrevista exclusiva para Metropolí San Luis, Rocío Niño, comentó que de niña, un tío y su madre la veían con aptitudes para la danza. “Dice mi madre que ella me veía bailar en mi recamara, y ponía música y me ponía a bailar. Mi madre me preguntó que si quería ir a clases de ballet, y yo le dije que sí.

“Me llevó a las clases de la maestra Gordoa. Tenía como cinco años, cuando fue mi mamá por mí, la maestra le dijo que si aguante la disciplina y me quede”.

Conforme transitaba de la infancia a la adolescencia, Rocío Niño tuvo varios tutores, entre ellos Lila López, Carmen Alvarado y el finado Alejandro Padilla.

“Tome clases de jazz y ritmos latinos, ahí empecé este género, en la academia de Alejandro Padilla que en paz descanse”.

EL GRAN PASO : SER MAESTRA

“Cuando recordaba a mis maestros, pensaba en algún día dar clases. Tuve grandes maestros como Lila López, Carmen Alvarado, como muchos otros más, de todo aprendí y lo proyecto con mis alumnos”, aseguró Rocío Niño.

“La danza es un arte positivo. Es un arte donde te das cuenta de todo, lo que puedes hacer con tu cuerpo, de cómo fluyen tus sentimientos con el movimiento corporal, de cómo la gente se pone alegre al tomar clase. Sonrío, me divierto, al conocer excelentes maestros”

“Veo a mis alumnos como mis amigos, no me gusta que me digan maestra, sino instructora, es algo que estoy aprendiendo y lo estoy transmitiendo. Me gusta que me digan instructora, la gente me dice maestra, pero pienso seguir preparándome, hasta que Dios me quite la vida, hasta el último respiro. Es mi pasión, me encanta, yo quiero irme del baile, si se puede en el escenario todavía, que bueno”.

“Yo pienso que los ritmos latinos, es algo hermoso y necesario. Si vas a un antro, tocan una cumbia, una bachata, un mambo, un reggueton, el baile nace de otras disciplinas de la danza. Hay gente que me dice: yo quiero adelgazar, yo les aconsejo que vayan al gimnasio, aquí es para aprender a bailar, también existe reglas, no sólo es poner música y muévete, también hay disciplina. Convivimos, platicamos, les enseño lo mismo que a mí me imparten cuando voy a talleres. El ritmo que estoy bailando, la pisada, el ritmo que estoy bailando, de cómo mover el cuerpo, de una técnica, la posición, el nombre del paso, lo que a mí me transmiten yo lo transmito. No tomen el baile como ir a adelgazar”, concluyó la instructora Rocío Niño.

 

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