OPINIÓN

La soga al cuello : La doctora

Cuando un médico se equivoca, sólo resta echar tierra al asunto. Refrán

La reaparición de Mónica Liliana Rangel no fue lo que ella esperaba, la otrora poderosa secretaria de salud descubrió lo que se siente volver a jugar en segunda división. Y es que desde su estrepitosa derrota en la elección del pasado 7 junio no se sabía nada de ella. Su futuro político era incierto, pero ya se encargó de anunciar que “su partido” necesita de gente comprometida con la transformación de México. Lo que sea que eso signifique la verdad es que no es buena señal.

 

Con renovada actitud “cuatrotera” la ex funcionaria estatal concedió una entrevista de pasillo al término de un evento político de Morena, su línea discursiva  anodina y sin sustancia. Ya después de haberle levantado la mano al nuevo gobernador, le queda poco margen para retomar su carrera política. Un día se le vio partir con rumbo desconocido y volvió sin mucho que decir.

 

Para quienes piensan que la doctora Mónica se prestó al juego maniqueo  de hacerle el caldo gordo al candidato del partido verde, no podrían estar más equivocados, cuando la candidata endureció el discurso en la recta final de la campaña, hablaba en serio, ella pensó que podía ganar.

 

La candidata se refería al candidato Gallardo como el “mafiosillo”, según ella, parafraseando al mismísimo presidente de la república Andrés Manuel López Obrador.

 

Pronto habría de tragarse sus palabras, en cuanto el triunfador de la contienda comenzó con una macabra pasarela legitimadora, Mónica se apuntó presta y solícita, aunque hasta en eso de medir el pulso del momento resultó inoportuna, su titubeo se interpretó en el búnker gallardista como un chantaje ocioso y ruin. La doctora trae una racha de perros.

 

En la Ciudad de México tampoco le salieron bien las cosas, si la doctora pensó que habría premio de consolación se equivocó, Mario Delgado no tiene una agencia de colocaciones y de la expectativa de un cargo burocrático de primer nivel se cayó a refugiarse en un partido donde se le ve como usurpadora y arribista. Aun así, Mario le ofreció la dirigencia estatal pero no va ser sencillo, hay que tomarlo por asalto y quienes lo ocupan son las tribus más aguerridas y pendencieras. La filosofía del estoicismo que alguna vez su líder Andrés tomó como forma de vida.

 

Pero tal vez, la reserva de Mario Delgado para con Mónica Liliana derive de un informe de la secretaría de la función pública. El expediente contiene sendos legajos con explícitas irregularidades en los casi cinco años de gestión como secretaria de salud. Tal vez el dirigente nacional de Morena parezca torpe, pero no lo es, al contrario, tiene la efigie de Maquiavelo en un altar y diario le hace honores.  Seguramente se hubiera atravesado por una gobernadora electa, pero no por una defenestrada candidata que obtuvo ochenta mil votos menos que los diputados de Morena.

 

Como si no fuera suficiente con tener al santo de espaldas, hay una rebelión en la granja. Al perro más fiel, le crecieron los colmillos. Miguel Ángel Lutzow Steiner se tomó su tiempo para reflexionar que tanto valía la pena mantenerse al margen de la situación. Conoce la gravedad de las irregularidades porque en mayor o menor grado de responsabilidad participó de los hechos que fueron observados por la secretaría de la función pública. Tampoco es un soldado espartano dispuesto a morir como un héroe mientras su jefa se da la gran vida en algún país sin tratado de extradición con México.

 

En estos momentos la imagen de Roberto Ávalos Carbajal debe ser una reverberancia en la cabeza de Mónica Liliana, él mismo a quien ella sepultó en el panteón de la ignominia, el pelmazo que no fue capaz de reaccionar ante los embates de una antigua subordinada que aguardaba el momento oportuno para colocar el puñal con maestría y gracia.

 

No es el karma, (para los que lo estén pensando) es la buena educación, los empleados serviles aprenden de aquellos a quienes temen y admiran. La doctora se dio el tiempo hasta para corregir los deslices amorosos de su ujier preferido. Alguien con algo de sensatez le mencionó a Lutzow una frase que lo arrojó al vacío. Criterio de oportunidad.

 

La política es muy cochina, y a veces hay que llegar trompeando al chiquero aunque no seas marrano, el caso es que no te vean feo. Mónica Liliana Rangel manejó con mano de hierro la secretaría de salud, nadie, ni siquiera el gobernador se atrevió a meter las narices ahí, solo pidió su parte y encogió los hombros. Juan Manuel Carreras se olvidó de gobernar por estar siempre pendiente de su séptimo año. Sería irónico que a pesar de haber dedicado sus días a preocuparse por su salvoconducto vaya a terminar en la cárcel por un descuido, haber subestimado la capacidad perversa de una subordinada.

 

Por lo pronto la candidata desconfía del gobernador electo José Ricardo Gallardo Cardona, él sabe que ella sabe dónde está el clavo. Es como cualquier película de mafiosos, sobreviven los que tienen algo para negociar su salida, ya sea pruebas para construir un caso, o un molote de billetes enterrados en alguna casa de seguridad.

 

Sea pues Mónica Liliana Rangel, sos una bámbola enamorada de un verraco, el bellaco del barrio qué pasa los días jugando rayuela, te gana la codicia y a él, la tiricia.

 

@gandhiantipatro

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