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Es tiempo de ejercer los derechos culturales: LJ

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– La experta Lucina Jiménez dictó conferencia sobre el tema.

En materia de Derechos Culturales, “ya no podemos pensar que el Estado es el omnipresente, omnipotente y omnisciente; no es Dios”, de modo que debemos romper el paradigma en el cual esos derechos se ven como elementos que una parte tiene qué dar, en este caso el Estado, y otra parte, la sociedad, que los tiene qué exigir, afirmó esta mañana la doctora Lucina Jiménez López, dentro del Encuentro de Cultura San Luis Potosí/2013.

La académica, quien dictó la conferencia denominada Derechos Culturales, expresó que la posibilidad del ejercicio del Derecho Cultural tiene qué ver con la estructuración de una política pública que no vea al ciudadano como un consumidor, sino como un productor cultural que forma parte de la vida cotidiana.

Por lo tanto, el ciudadano tiene derecho en la educación, a una visión mucho más amplia en la su construcción de su identidad, y al mismo tiempo tiene derecho de hacer uso de sus derechos culturales, con fin de bienestar “y eso supone un trabajo de producción comunitaria, es decir: Tenemos que romper la visión peticionista”.

En ese sentido, agregó, lo que se está buscando es que los derechos culturales no sólo estén plasmados en la Constitución, sino que además haya una reformulación de la política pública y de la acción de la sociedad civil, y que se encuentren las herramientas para ponerlas en práctica, y sobre todo, para generar que los derechos culturales se ejerzan en un contexto de búsqueda de bienestar y desarrollo humano sustentable.

“Es decir que la cultura no está al margen de la vida, sino que redunde en un beneficio de las comunidades de los creadores y también de las ciudades y de los municipios que son hoy por hoy el eje del trabajo cultural”.

Respecto a la exigencia ciudadana de respeto a los derechos culturales, Lucina Jimènez consideró que si sólo pensamos en exigir pues hay qué exigir, pero si como ciudadano existe la condición para el ejercicio de los propios derechos, “eso supone un papel muchísimo más protagonista”.

Con base en lo anterior propuso romper con esas visiones, “porque si seguimos insistiendo en que el Gobierno da y los ciudadanos piden, entonces no estamos hablando de democracia cultural, sino de una relación como de subordinados y gobernados”.

De esa manera, ejercer la ciudadanía cultural quiere decir “me hago cargo de la construcción de mis repertorios estéticos, y yo decido con qué consumos me relaciono y con qué políticas culturales me vinculo, y por lo tanto si me relaciono con la institucionalidad; y la institucionalidad por su perta tiene la obligación, ahí sí por su sentido público, de crear las condiciones para que la vida cultural tenga esas características.

Dentro de este esquema, dijo que hoy existen muchas iniciativas que van generando su propia propuesta en comunidades, en grupos indígenas, en el sector de arte popular, en comunidades urbanas, en movimientos juveniles, e incluso hay muchas iniciativas civiles que están generando políticas públicas y que pueden ser consideradas como buenas prácticas, no sólo en San Luis o en México, sino a nivel internacional.

Como ejemplo de lo anterior, la ponente la doctora Jiménez cuestionó: “¿En dónde hay una institución que promueva el teatro especializado para las comunidades  sordas?: No existe y sin embargo la sociedad civil genera la iniciativa altamente especializada, circula el proceso, se vincula con las instituciones y hace posible  que incluso respondan a una política pública en la cual hay una ausencia”.

Entonces, puntualizó, estamos viendo que en materia de ejercicio de los derechos culturales, “Estado y sociedad civil están armando un tejido mucho más fino, que tiene más capacidad de actuación”.

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