OPINIÓN

La soga al cuello: La jefa

“Cuando vive el infeliz, ya que se muera, y hoy que ya está en el veliz, que bueno era…” Chava Flores. El funeral de Cleto.

 

Erika Briones murió de una forma tan intempestiva que apenas se podría creer, recién había resuelto las cosas con el gobernador del estado, ella habría reafirmado su lealtad y él en compensación a su buena voluntad, puso una condición que más que agraviar le produjo un gran alivio. Le quitó un peso de encima.

 

Para nadie es un secreto que la pareja sentimental de la extinta alcaldesa de Villa de Reyes no tiene buenas relaciones con su otro socio y aliado. Hilarión y el pollo alguna vez fueron parte de un mismo sueño, pero algún evento desafortunado derivado de una breve ausencia echó por la borda lo que era una bonita amistad. Al final, no importa la verdad, sino lo que uno cree, y nada va sacar de la cabeza del jefe político del estado que se le faltó a la confianza.

 

Erika Briones inició su carrera política como activista allá en su natal Soledad de Graciano Sánchez, el municipio conurbado nunca gozó de buena fama, conocido como “el traspatio de San Luis” siempre ha sido el vertedero de las aguas residuales, la zona de los lupanares que eran mal vistos en la capital, ahí llegaban desde antaño los potosinos de ralea a solazarse en los puteros de la inmunda zona de tolerancia. Los más persignados conocieron de la deliciosa sordidez de lo prohibido, en medio de lodazales y libaciones de dudosa procedencia.

 

Más joven que aquellos añales Erika creció en la Soledad moderna, la que se convertiría en una “ciudad dormitorio”, inmensas colonias de vivienda progresiva para los obreros que se rendían en condiciones de esclavitud para trabajar en la alta empresa, en una de ellas, en la Unidad Habitacional Fidel Velázquez su madre tenía (y aún conserva) un establecimiento que tiene la particularidad de vender vino prácticamente toda la noche. De ahí viene el mote de “avenida De Los Vinos” a la avenida de los Pinos.

 

Del municipio rural que regaba sus hortalizas con “aguas negras” para después comercializar sus productos en San Luis Potosí ya queda muy poco, tampoco hay lecheros que vengan con su barricas de latón en grotescas bicicletas a distribuir la leche “bronca”, esa de la que hace nata para luego untarle al pan. Hoy la tierra de don Graciano Sánchez es una favela, habitada por obreros esclavizados en la industria y sus hijos malandrines montados en motocicletas italikas, iletrados, analfabetas funcionales. Todos ellos consecuencia de un sistema económico atroz que ensancha la brecha de desigualdad.

 

Erika Briones pasó de ser una importante activista del incipiente “gallardismo” a Diputada Federal por el segundo distrito con cabecera en Soledad, obviamente bajo el auspicio de la familia Gallardo quienes además de considerarla una de sus principales promotoras alcanzaron a ver en ella la vena de la ambición, siempre necesaria para llegar a la cúspide de la pirámide. Fue en ese proceso que conoció Villa de Reyes, municipio perteneciente al segundo Distrito Federal.

 

No se sabe si fue ella quien detectó las bondades del municipio que ya apuntaba para convertirse en un monstruoso polo de desarrollo o sus patrocinadores de la gallardía pero encontraron un campo fértil para avecindarse primero, y apropiarse después de todo el escenario político aldeano. Al arribo de Erika al municipio fue subestimada por la clase política local, no la veían ni siquiera como una arribista, (eso sería después) más bien como extraviada y curiosa.

 

A Erika le favorecen dos cosas para lograr el triunfo en Villa de Reyes, el nefasto gobierno municipal del priísta Francisco Solis y las tácticas gallardistas de obsequiar despensas “para apoyar la economía familiar” y prometer el cielo, la luna y las estrellas. ¿Por qué no habrían de creer los villareyenses en una dulce mujer que repartía besos, abrazos y caricias?, después de todo, los de ahí siempre los habían jodido, los oriundos del municipio se caracterizaron por ser gobernantes déspotas y abusivos. ¿Qué podría salir mal?

 

Todo salió mal. Con Erika llegaron una marabunta de soledenses a ocupar las direcciones importantes en el ayuntamiento. La mayoría de ellos sin la menor preparación porque provenían de células de activismo en las colonias controladas por el movimiento gallardista. Se extendió por todo el municipio el modelo de operación política que aprendió de Ricardo Gallardo Juárez, el agua purificada gratuita, el reparto de alimentos, los apoyos económicos en efectivo para apoyar “la economía familiar de las personas más vulnerables”. Todo lo necesario para construir una estructura clientelar.

 

El pasado proceso electoral que le permitió reelegirse estuvo viciado por eventos violentos, incluso alguno donde su pareja sentimental se vio involucrado en un atentado a la camioneta donde viajaba la contrincante de la alianza PRI – Conciencia Popular que resultó ser un vehículo blindado propiedad de la Guardia Nacional y con guardia y custodia de la misma y policías estatales. Hábilmente, Erika logró colocar las cosas a su favor transmitiendo por redes sociales una actuación digna del Oscar. Arguyendo un auto atentado posterior se asumió como víctima y acusó a todos de conspirar contra ella y su equipo de campaña. Nada se puede hacer contra una mujer llorando, no hay argumento que valga.

 

Erika Briones ganó por un amplio margen, los recursos obtenidos de una nómina de cien soledenses que ganaron en promedio 20 mil pesos mensuales en un programa de empleo temporal por la pandemia. Se supone que esa táctica le dió la suficiente inyección de recursos para financiar la campaña y operar el día de la elección una supuesta compra de votos. Se hablan de cifras ridículas que llevan el precio de un voto de quinientos pesos a cinco mil. Cosas que nunca sabremos dados los deficientes mecanismos de fiscalización de los órganos electorales.

 

¿Y de dónde sale tanto dinero? Villa de Reyes es hoy uno de los municipios con el pago del impuesto predial del estado por la gran cantidad de industrias, desarrollos inmobiliarios de alto calibre como Ciudad Maderas y demás instalaciones de servicios accesorios a la industria que se han instalado en la región. Villa de Reyes pronto será un paraje donde habrá ciudadanos del mundo, chinos, alemanes, norteamericanos, japoneses, coreanos y hasta hindúes. Sin embargo sigue siendo un municipio eminentemente rural que se ve invadido por el capitalismo atroz.

 

Ahora, después del luto y habiéndo superada la tragedia, el destino del municipio se encuentra en manos de siete personas que conforman el cuerpo edilicio, tres mujeres y cuatro hombres que tendrán que elegir de entre ellos un alcalde interino que llevará los destinos de los habitantes del lugar. Curiosamente la pareja sentimental de la extinta alcaldesa pretende ocupar el espacio de poder de su cónyuge. Ya lo tenía pero ahora quizás no tendrá límites, pues aunque ella siempre se prestó al maniqueo de su pareja, era un rostro amable que había tolerado la percepción de despotismo que lo rodea.

 

Además, no es una secreto la animadversión del gobernador para con el personaje, incluso, se habla de una reciente separación por conveniencia de la pareja, derivado de su afiliación reciente al partido verde, como una muestra de buena voluntad Erika ofreció además la integración de todos los empleados municipales, incluidos los de elección popular y funcionarios. Hasta los regidores de oposición se unieron al clamor popular y a los que se negaron como el de Conciencia Popular y la de Movimiento Ciudadano les fue suspendido el salario contra toda razón jurídica como represalia.

 

Se habla de que las riendas del ayuntamiento podrían recaer en manos de Miguel Rocha Rivas, un parásito que se incorporó por las siglas de PRI pero a la primera insinuación se dejó comprar a cambio de contratos de obra pública. Tal vez el menos peor sería Daniel Lagunas López, tipo tranquilo e inocuo. El títere perfecto sería Sotero Juárez Martínez, hombre iletrado, casi analfabeta y de muy pocas luces. El cuarto integrante hombre no tiene caso mencionarlo, Rogelio González Torres de la comunidad El Rosario representa la estoica oposición de los ciudadanos inconformes al régimen de terror implantado desde hace años.

 

Sin embargo, hay voces que aseguran que derivado de una interpretación jurídica la sustituta deberá ser mujer para no violentar la equidad del Cabildo ya que si se elige un hombre la integración del órgano de gobierno sería cinco hombres y tres mujeres. La síndico municipal levantó la mano, Sara Daniela Moreno Arriaga es una mujer de feos modos que muy apenas se tolera ella misma, sería una monserga.

 

Tal vez la idónea en este supuesto sería Maricruz Rojas Orta, amiga de Erika Briones y regidora panista afiliada al partido verde recientemente. La regidora de Movimiento Ciudadano no cuenta con el suficiente respaldo y entraría con calzador, además de que sostiene una relación cercana con la familia Solis con quien mantiene viejas rencillas el grupo en el poder. Ximena Sarahi Díaz Aguilar, ahí será para la otra.

 

Solo falta saber si el gobernador intervendrá políticamente en la sucesión exigiendo un derecho de tanto o permitirá que su antiguo aliado se apropie de la herencia política de Erika Irazema Briones Pérez.

 

@gandhiantipatro

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