OPINIÓN

La soga al cuello: Los farsantes

De los buenos líderes la gente no nota su existencia. A los no tan buenos, la gente les honrará y alabará. A los mediocres les temerán y a los peores les odiarán. Cuando el trabajo de un gran líder concluye, la gente dice: ¡lo hicimos!. Lao Tsé

 

 

Por fin llegó el día, el maldito ciclo trianual que nos consume la existencia se cumple nuevamente. Eso que llamamos democracia es una vulgar simulación. Los ciudadanos participan convencidos de que su colaboración es parte esencial de la certeza jurídica del mecanismo electivo, la verdad es que ese tema es muy importante como para dejarlo en manos de la gente, ellos solo están ahí para legitimar las decisiones políticas. Si el pueblo pudiera elegir a sus autoridades, tengan por seguro que las élites ya hubieran cambiado el sistema. México es un país autoritario gobernado por una casta de militares y poderes fácticos, la iglesia, familias de rancio abolengo, el sector empresarial, los grupos mafiosos que controlan los partidos políticos, esos que han colocado requisitos estrictos para las candidaturas independientes. En México el ejercicio del poder está monopolizado por unos cuantos y la sociedad sólo recibe migajas.

 

Mientras escribo estas líneas me entero que hay un porcentaje inusitado de participación, sin lugar a dudas eso siempre asusta, porque mientras la votación se mantiene en el 50 % las estructuras clientelares mantienen el control de una elección y es fácil determinar hacia dónde deben transitar las cosas del quehacer político. En San Luis Potosí las únicas facciones que mantienen un registro de votantes promedio son los partidos Morena y Verde, los activistas de los chalecos guindas son inoperantes, la falta de experiencia y malicia los vuelve vulnerables a las artimañas de otros actores. Por ejemplo el partido verde, desde el poder han logrado consolidar una organización de tipo piramidal que se sostiene gracias a una vasta nómina de personas para las cuales, la operación política ya es una forma de vida. Para ellos, juntar una multitud y vitorear funcionarios o candidatos es como un paseo en el parque.

 

El PRI es una vetusta máquina a la que le faltan piezas y hasta hace poco quedaban pocos operadores que puedan manejarla. En su mítico edificio de la calle Luis Donaldo Colosio todo huele a rancio, solo quedan los ecos de la viejas glorias, los años dorados del carro completo cuando las risas y los cánticos se escuchaban hasta la madrugada. Ahora solo aspiran a la diputación plurinominal de su dirigente y un regidor en la capital potosina, y conservar el registro -por supuesto- para alargar la agonía y disputarse las migajas. No hay que ser clarividente para saber que el partido de las mayorías no resurgirá, se lo acabaron los que administraron y aún se  mantienen con la frente en alto gracias a un generoso mecenas que se juega el todo por el todo en la reelección. Enrique Galindo Ceballos es el rostro más visible de la oposición en San Luis Potosí, su paso por la administración pública ha ido entre pachorra y modorra.

 

Tres años en los que la avasallante presencia del gobernador en los medios de opinión mantuvieron a Enrique Galindo muy al margen de la política activa, además de sus propios demonios perdió tiempo valioso en procrastinar y le ganaron los tiempos. Con un grupo político armado de retazos aspira a sobrevivir en el ámbito local controlando las franquicias del PRD -si logra conservar el registro- y el Partido Acción Nacional donde su líder moral Verónica Rodríguez se arrojó a sus brazos después de liberarse de una relación tóxica y codependiente con Xavier Azuara Zúñiga, -en sentido figurado. Tal parece que el “azuarismo” también ha llegado a su fin, Xavier intenta heredar el grupo político a su hermano David quien contiende por la diputación federal del V distrito. A David le falta experiencia, equipo y sobre todo un triunfo para presentarse en sociedad, si falla en su primera incursión habrá dilapidado todo el capital político de su hermano. Tanquianeros de Tanquián, piden PAN y no les dan.

 

La presencia de la guardia nacional y el trabajo coordinado de la fiscalía del estado y demás corporaciones actuaron de manera disuasiva ante posibles hechos delictivos en la jornada electoral, a unos días de asumir el cargo la fiscal Manuela García Cázares destacó por atender las denuncias a posibles delitos electorales en el acto y con personal de la fiscalía en calle, algo que no se veía en anteriores procesos electorales. Sin embargo queda a deber por que en municipios conflictivos como Villa de Reyes a tan solo unos minutos de la capital del estado se dieron incidentes graves como levantones y amenazas por el grupo que domina la alcaldía del lugar. La realidad es que no existe capacidad suficiente para contener a los grupos políticos que operan en varios municipios como células criminales, algunos -tal vez- con la complicidad y colaboración de verdaderos grupos de delincuencia organizada. Nunca seremos un país democrático mientras haya candidatos asesinados y ciudadanos golpeados, secuestrados, amedrentados. Es hora de encerrar al tigre y pedirle que nos devuelva la llave, lo veremos nuevamente en tres años.

 

@gandhiantipatro

Botón volver arriba