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«Una obra de arte debe sostenerse por sí sola»: artistas reivindican la técnica y la figuración en San Luis Potosí

¿Qué convierte a una pieza en una obra de arte? ¿El dominio de la técnica, aquello que busca comunicar o el reconocimiento de una institución? Estas y otras cuestiones surgen en una conversación con cuatro artistas que participan en «La exposición mayor», una iniciativa independiente que busca recuperar espacios para el arte figurativo.

Entrevista realizada por Carlos «Pukkov» Garrigós .- San Luis Potosí cuenta con numerosos museos y espacios destinados a la cultura, pero su existencia no necesariamente resuelve las necesidades de una comunidad artística que busca dónde mostrar su trabajo. Incluso cabría preguntarse cuántos de esos recintos cumplen plenamente con las funciones de un museo, particularmente en lo referente a la conservación de un acervo propio y al impulso de la producción artística local.

A esta discusión se suma otra, quizá más incómoda: ¿qué hace que una obra pueda considerarse arte? No basta necesariamente con colocar una pieza dentro de un museo y acompañarla de una explicación conceptual. Pero tampoco el simple dominio de los instrumentos garantiza que el creador tenga algo que comunicar. Hay artistas que primero encuentran aquello que necesitan expresar y después deben enfrentarse al desafío de dominar la técnica; otros recorren el camino inverso.

La historia del arte está atravesada por esta relación entre la habilidad, el pensamiento y la necesidad de expresión. Incluso quienes terminaron por romper con las convenciones artísticas tuvieron que conocerlas primero. Y detrás de lo que muchas veces parece una manifestación espontánea del talento suelen existir años de disciplina, estudio y constancia.

En medio de estas reflexiones surge «La exposición mayor», una muestra colectiva independiente que reúne a 15 artistas plásticos, entre creadores emergentes y otros con trayectorias consolidadas. En su segunda edición, el proyecto encontró un espacio en El Colegio de San Luis, después de haberse presentado inicialmente en el edificio de la Gran Logia de San Luis.

Más allá de la exhibición de pinturas y esculturas, la iniciativa plantea una reivindicación del arte figurativo, una expresión que, a consideración de sus participantes, ha perdido presencia frente a otras manifestaciones privilegiadas por los espacios institucionales.

Para hablar de ello conversamos con Iván Emanuel García Vázquez, Verenice Escamilla Rivera, Rafael García de Alba y Eneida Solís «Nene Paz». Sus trayectorias son distintas: algunos llegan desde disciplinas científicas o del diseño, otros desde experiencias personales y búsquedas espirituales. Sin embargo, todos coinciden en algo: la creación artística exige un trabajo que no puede reducirse a la inspiración momentánea.

“JESÚS ELOY VÁZQUEZ
LEOS”. de Iván Vázquez

«Buscamos ampliar la oferta cultural que hay en la ciudad»

—Iván, ¿cómo nace este proyecto de realizar una exposición colectiva y cuál es su finalidad?

Iván Emanuel García Vázquez: Pues mira, la exposición nace como una exposición independiente de la comunidad artística. Nosotros gestionamos los espacios de exposición, realizamos la curaduría y la convocatoria con los artistas.

Una de las premisas de la exposición es darle mayores espacios al arte figurativo y, si bien es cierto que aquí en San Luis, sobre todo en la capital, hay bastantes museos y espacios de exposición, lo que se busca es ampliar la oferta cultural que hay en la ciudad.

—¿Es la primera vez que realizan esta exposición?

Iván: Es el segundo año que la realizamos. Buscamos hacerla una vez al año, pero afortunadamente el año pasado tuvimos una muy buena recepción por parte de la comunidad artística.

La primera vez la realizamos en el edificio de la Gran Logia de San Luis. Este año las instituciones tuvieron muy buena apertura para seguirla realizando y entonces la mudamos al Colegio de San Luis, con la oportunidad de expandir la exposición con más obra y más artistas.

—¿Cuántos artistas participan actualmente?

Iván: Fíjate que el primer año integramos diez artistas en la primera muestra y este año ya somos quince. Afortunadamente se han integrado artistas ya consagrados y ha aumentado la participación.

La mayoría de los cuadros y de las muestras pertenecen a las colecciones privadas de los propios artistas. A veces son obras inéditas o de colecciones particulares, y eso nos da una muy buena oportunidad para mostrar la técnica y el nivel que muchas veces, como artistas, tenemos cierto recelo de mostrar al público.

—¿Qué tienen en común los artistas emergentes y los ya consolidados para aceptar esta invitación? ¿Es la falta de espacios o la necesidad de mostrar su obra?

Iván: Creo que lo que distingue a «La exposición mayor», a diferencia de otras muestras más institucionales, primero es que le damos mayor oportunidad al arte figurativo, que ha perdido espacio en los últimos años dentro de los espacios institucionales, en los museos.

Creo que retomar este tipo de arte, consagrado a la técnica más que a la interpretación propia del artista, es favorable tanto para la comunidad artística como para la ciudad en general.

Poder darle ese valor a la técnica y a la figuración que en otros años habían tenido de forma tradicional.

Verenice Escamilla: la relación entre las ciencias exactas y el arte

—Berenice, cuéntanos sobre la obra con la que participas en esta exposición.

Berenice Escamilla Rivera: Es pintura, pintura al óleo. Hice una obra que se llama Aquí el hombre y básicamente es el retrato de cómo visualizo o interpreto a Jesús en tiempos contemporáneos.

—¿Es la primera vez que participas en esta exposición colectiva?

Verenice: No, es la segunda. El año pasado participé con dos obras. Una fue básicamente un autorretrato un poco más figurativo, teatral, y la otra fue el retrato de un modelo que se disfrazó de Catrina para representar las deidades mexicanas en estas fechas.

—Además de tu trabajo como artista, tienes una formación científica. ¿Cómo llevas paralelamente estas dos actividades?

Verenice: Soy doctora en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable y actualmente laboro en El Colegio de San Luis. Soy licenciada en Diseño del Hábitat y me focalizo más bien en el estudio de la hidrología en cuencas. Por eso estoy aquí en San Luis, porque yo soy de Campeche.

Mira, se me hace interesante en el sentido de que mi área viene de las ciencias exactas, pero el arte es igualmente interpretación, y cómo se pueden mezclar estas dos cosas.«Ecce Homo" de Verenice
Escamilla

Básicamente trabajo mucho la multidisciplina, me encanta. Primero porque se me dio esta facilidad para el arte y la fui explorando durante los años desde un punto de vista muy personal.

Y segundo, cuando lo relaciono con las ciencias exactas, es porque, por ejemplo, cuando tú ves a una persona y dices: bueno, ¿cómo buscas un poquito la perfección, esa belleza que hay en la reinterpretación de las personas, que es la figuración?

Básicamente es a través de la proporción.

En palabras de Vitruvio, la proporción es la correspondencia de las partes con el todo y del todo con las partes.

¿Qué quiere decir esto? Si tú mides de la base de tu nariz hasta entre tus ojos, es la misma distancia que vas a tener aquí en la frente y es la misma distancia del ancho de tu ojo.

Entonces, cuando hay un equilibrio y buscas esa proporción, es porque hay belleza. Y esa belleza la puedes interpretar en estas pinturas de la figuración.

Es ahí cuando se empieza a unir todo esto, desde las ciencias exactas hasta lo que es el arte.

 

—En tu trabajo hay también una reinterpretación de la figura de Jesús. Más allá de la técnica, ¿qué representa para ti el arte como forma de comunicación?

Berenice: Básicamente, para mí el arte es una herramienta que puedo utilizar para llegar a un objetivo y dar a conocer también una voz.

Lo que queremos hacer desde el punto de vista de una investigación académica, hasta simplemente dar a conocer una postura.

Rafael García de Alba: materializar los símbolos y las experiencias personales

—Rafael, ¿con cuántas obras participas y qué nos puedes contar sobre ellas?

Rafael García de Alba: Pues mira, soy honesto, los nombres realmente los cambio de manera muy orgánica, pero sí, en esta oportunidad presenté tres obras.

Yo tuve la oportunidad de vivir un poco fuera de la cultura del canon. Entonces tuve una iniciación chamánica formal y me tuve que perder con ellos.

En eso descubrí un montón de cosas que no están contempladas en esta parte de la realidad que nosotros vaciamos intelectualmente.

Entonces es un homenaje a todas las cosas que me han marcado de una manera muy profunda, con raíces muy, muy profundas.

Y pues sí, coincide que mis maestros fueron huicholes, pero luego, ya con mi libertad de tener mi propia voz y no quedarme atrapado tampoco en esa cultura.

—Antes de haber tenido esa experiencia, ¿ya habías sentido algún acercamiento con la pintura o la necesidad de comunicar algo a través de ella?

Rafael: Fue una necesidad. Fue como algo orgánico.

Pues no sé, yo lo veo más o menos de una manera simple. La psique y todas las dinámicas internas que uno tiene, al final del día, se conforman de arquetipos, de símbolos, de lenguaje y de una narrativa, que es la manera en que se interrelaciona.

Sin embargo, vive dentro de uno y a veces el mundo externo, o no a veces, casi siempre, es una narrativa completamente ajena, impuesta o como se le quiera ver.

Y entonces yo dije: no, en vez de usar mi proceso orgánico para reafirmarme o revisitar constantemente esta narrativa en mí, la materializo.

Y entonces creo mi propio mundo y mi propio espacio.«Kaput» de Rafael García
de Alba
Mejicanos

—¿Qué desafío representó materializar todas esas ideas? Porque puedes tener muy claro lo que quieres expresar, pero al momento de trasladarlo al lienzo necesitas dominar los instrumentos y la técnica.

Rafael: Pues yo diría que es una mezcla entre dos cosas. Una es mucha disciplina, mucha constancia en relación con la técnica, la forma y ciertos cánones que, digo, no hay que casarse con ellos, pero creo que sí son un fundamento de la expresión.

Y la otra parte es una forma muy orgánica, meramente sensible, de darle un espacio, incluso como manera existencial de llevar el arte en ese ritmo.

Y ese ritmo requiere mucha paciencia, no tiene prisa.

Es una forma de descansar en la obra, es una forma de respirar en el lienzo o en la escultura o en lo que sea.

Y eso sí requiere poder tener el espacio para justamente homenajear eso.

Ni siquiera la obra se trata de uno mismo, sino de la existencia.

Iván interviene: Muchas veces tienes una idea de cómo va a ser la pintura y al final termina siendo otra cosa. Dentro de ese proceso, conforme lo vas haciendo, va evolucionando la obra.

Eneida Solís: «Mis obras están cargadas de simbolismos, de cosas que he vivido»

—Eneida, ¿con qué obra participas en esta exposición?

Eneida Solís: Claro, yo estoy participando con una obra que es Memento Mori, de una serie de dos piezas, pero aquí nada más presenté una y esta se llama Crónicas de una muerte anunciada.

Mi obra me gusta a mí que sea muy fantasiosa. No puedo encasillarme ni puedo definirme si soy surrealista, si soy expresionista o lo que sea.

Realmente estoy en un camino apenas de encontrar esa definición, pero lo que sí es que mis obras están cargadas de simbolismos, de cosas que he vivido y que las estoy traduciendo de esa manera en mis obras.

Esta obra es un cráneo sobre un libro y con un reloj. Y esto para mí es el tiempo que se te acaba, el tiempo que va pasando.

«CRÓNICA DE UNA MUERTE
ANUNCIADA» de Eneida «Nene Paz»

Mis obras están cargadas de ese tipo de pensamiento, cuando ya el tiempo se te está acabando y lo que dejas detrás de ti cuando el tiempo ya se está retirando.

Yo soy diseñadora industrial, egresada de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, de la Facultad del Hábitat, y toda mi vida he tenido acercamiento al arte.

—Mencionas que «Memento Mori» es una serie de dos piezas. ¿Podríamos conocer de qué trata la segunda?

Eneida: La otra pieza… Ambas son collage y ambas tienen hojas de libros antiguos. La otra también es una calavera, nada más que esta calavera está perdiéndose en el espacio, se está deshaciendo, se está difuminando y tiene también el reloj.

Ambas tienen los mismos elementos, nada más puestos de distinta manera.

El libro está presente en las hojas porque, al final de cuentas, es la historia que estás poniendo y la calavera tiene una polilla que está metiéndose a su boca.

Entonces son las dos piezas que forman parte del Memento Mori.

«El dominio de la técnica es algo por lo que todo artista tiene que transitar»

—Iván, además de organizar la exposición también participas con varias obras. ¿Nos puedes hablar de ellas?

Iván: Presenté cuatro piezas.

Una es un estudio de una pieza de Caravaggio, que es La incredulidad de Santo Tomás, donde le toca el costado a Jesucristo resucitado.

Es un pequeño estudio del momento en el que le toca el costado, a blanco y negro, o a grisallas. El motivo de realizar la pieza fue hacer un estudio precisamente de la técnica.

En el arte figurativo lo que buscas representar es la realidad o la figura que buscas pintar, pero es como el principio.

Yo creo que es un tránsito que todo artista debe pasar. Como bien lo mencionaban, el dominio de la técnica como artista, si te lo tomas en serio, es algo que tienes que transitar, independientemente de que más adelante utilices otros símbolos u otras formas de expresión.

Por ejemplo, si te vas con un pintor famoso como Picasso, pues él era un dotado y de joven la figuración la tenía muy resuelta. Ya posteriormente fue evolucionando en lo que entendemos como el cubismo.

—Es como sucede con la música: antes de romper las reglas, primero tienes que conocerlas. ¿Cuáles fueron las otras obras que presentaste?

Iván: Sí, claro. Esa obra precisamente era el estudio de esa técnica.

Y de las otras, bueno, presento una obra que ya había expuesto en otros museos, en particular en la Casa de Cultura de Carranza, Francisco Cossío.

Es un díptico donde dos personas están confrontadas. Uno es un niño y otro es ya un adulto, pero representan a la misma persona.

El título de la obra es El paso del tiempo, porque quiero representar como ese diálogo interior, como si tú hablaras contigo mismo de niño.

Porque de niño no sabes qué vas a hacer de tu vida, tienes muchas aspiraciones, y ya de adulto pues es como confrontarte a lo que, al final del día, con el paso del tiempo te convertiste.

Es lo que busco representar a través de esa obra.

El desafío de consolidar un espacio independiente para los artistas

—¿Qué viene para el proyecto de «La exposición mayor»? ¿Buscan institucionalizarlo o mantenerlo como una iniciativa independiente?

Iván: Estamos en gestiones de verla el próximo año.

Hay que buscar los espacios con mucho tiempo de anticipación, porque los museos o los espacios públicos ya tienen una agenda de uno o dos años pactada.

Pero la intención es que, conforme vaya creciendo la exposición, ir mejorando los espacios tanto para los artistas como para las instituciones, ya sean privadas o públicas.

—Han mencionado varias veces que buscan que las piezas hablen por sí mismas. ¿Este planteamiento representa también una postura frente al mundo del arte contemporáneo y las exposiciones institucionales?

Iván: Justo lo que buscamos en la exposición es que las obras se sostengan por sí solas a nivel técnico e interpretativo.

Porque como artistas, pues tú buscas transmitir un concepto, pero depende de quién, del espectador, finalmente.

Mira, un ejemplo muy famoso de las últimas bienales internacionales, por no hablar del caso específico de San Luis, es el de una palmera de un vivero que se presentó como una obra y cuya justificación era que se trataba de un símbolo de una dictadura.

Pero la interpretación de la obra se justificaba porque la palmera estaba dentro del museo. Si sacabas la palmera y la ponías en un jardín, ya no era una obra por sí sola, ya no se sostenía.«EL PASO DEL TIEMPO II» de Iván Vázquez

Dependía del contexto para interpretarse como artística.

Y al menos el criterio de la exposición y del arte figurativo es que la propia obra se sostenga por sí misma.

Entonces, si yo voy a la exposición y agarro cualquier cuadro y lo pongo a mitad de la plaza, se va a seguir interpretando como una obra de arte por el nivel técnico de la pintura o de la escultura que hay.

No depende de un contexto para ser validado; por sí sola se sostiene.

«El arte ayuda a sacar tus demonios, tus ilusiones y a plasmar tu historia»

—Finalmente, ¿qué les gustaría compartir con el público y por qué consideran importante que las personas se acerquen a las exposiciones?

Eneida: Apoyen el arte en general.

La verdad, el arte, en alguna ocasión algunas personas de los medios, influencers y cosas que ahora tenemos, dicen que ya está muriendo por la inteligencia artificial y por tantos temas que hay hoy día, cuando en realidad no.

Cada día es más importante el arte entre la gente y más por la ciudad.

Por salud mental, porque ayuda muchísimo a sacar tus demonios, a sacar tus ilusiones, a plasmar tu historia y a dejar atrás en ese lienzo muchas cosas que por salud mental no debes de tener.

Entonces también el arte es un apoyo y una ayuda muy fuerte.

Para que nos apoyen necesitamos que asistan, que vayan a las exposiciones, a las inauguraciones de exposiciones y que no dejen atrás esta parte de lo que es el arte.

Rafael: Yo creo que la invitación a nivel colectivo es una mezcla entre volver a conectar con este regalo que se le da a cada individuo, que es la percepción, y la segunda es resanar la narrativa personal.

Entonces el arte permite esa relación.

Sin esa relación el peso de la existencia es bastante particular, porque la narrativa no es personal.

Entonces, más allá de la obra de uno, creo que es invitar a la gente a que reconecte con lo que son a través de estos pequeños espejos personales.

Y pues nada, que puedan iniciar también su camino a darle protagonismo a lo que ellos son.

Verenice: Pues igual, los invito a involucrarse en el arte.

Así como se mencionó sobre cuestiones de salud mental, también detrás de cualquier tipo de arte siempre hay una metodología, porque hay un dominio técnico en esto.

Y a veces, cuando uno se enfoca en el arte, a dominarlo, a practicar y practicar, entonces te ayuda en otros tipos de pensamientos y a ordenar tus ideas.

Y esa posibilidad, a veces hasta llegas a conectar esas ideas con otro tipo de gente.

Por eso el arte a veces no puede ser solamente demasiado personal, sino que también otros te puedan entender.

Iván: Aunado a lo que dicen mis compañeros, es que el arte, o al menos la pintura y los diferentes medios de expresión, han estado a través de toda la historia de la humanidad.

No es como que sea algo aparte del hombre.

Como decía, viene la inteligencia artificial, ya puse una imagen en tres minutos y no pasa nada, pero no es la imagen per se, sino la interpretación de los símbolos.

La técnica y el proceso de realización de cualquier arte es multidimensional.

Te ayuda para sanar, para reconectar y para conectar con otros a pesar de que no los conozcas.

Tú ves una pintura, una escultura, y vuelves a reconectar alguna parte en ese reflejo que menciona Rafa. Vuelves a conectar contigo mismo con la pieza, aunque no conozcas al artista.

Ese desarrollo es importante.

Y agradecer al Colegio de San Luis por el espacio.

 

Para esta entrevista quiero agradecer a Blanco Café , cuyo propietario Enrique Chávez, nos falicitó el  espacio para realizar la entrevista y por supuesto nos recibió amablemente para disfrutar un delicioso café.

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